Fundación Lolita Rubial Premios Morosoli
Morosoli 2006 Palabras del Dr. Gustavo Guadalupevolver

Morosoli 2006
25 de noviembre de 2006

Palabras de apertura del Dr. Gustavo Guadalupe
en la 12 entrega de los premios de la Cultura Uruguaya

El Secretario Ejecutivo de la Fundación "Lolita Rubial" abrió el acto de premiación con estas palabras:

Muy buenas noches: Sr. Subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura Dr. Felipe Michelini, Sr. Intendente Municipal de Lavalleja Esc. Herman Vergara, Autoridades Nacionales y Departamentales presentes, Personalidades Premiadas en la noche de hoy, Miembros del Consejo Asesor del Premio Morosoli, Integrantes de la Fundación "Lolita Rubial", señoras y señores:

Es para mi un inmenso honor dar comienzo a esta duodécima edición de los Premios Morosoli de la Cultura Uruguaya. Minas se viste de fiesta una vez más el último sábado de noviembre, para recibir a las más destacadas personalidades de la cultura del país y homenajearlas en nuestra ciudad, generando una descentralización cultural en los hechos.

Como todos los años en la apertura de este acto deseo reflexionar sobre dos temas que considero trascendentes para la vida del país.

El Uruguay vivió desde el año 1998 una crisis económica que culminó con la debacle económica del 2002, crisis considerada la mas grande de la historia, y de la que felizmente el país viene saliendo: el producto bruto está creciendo (aunque ese crecimiento lo ha hecho fundamentalmente a expensas de las exportaciones de carne y materias primas), y el empleo, más lentamente, también lo está haciendo.

Sin embargo aún asistimos a un a crisis social y cultural sin precedentes: más del 58% de los niños y adolescentes menores de 15 años viven en nuestro país por debajo del nivel de pobreza. El sistema educativo atraviesa una gravísima situación, existen hoy dos tipos de educación claramente diferenciados una para ricos -en la que los que los alumnos van a colegios con doble horario, donde se enseñan dos o más idiomas, y son atendidos por varios maestros y profesores, y otra para pobres-; solamente culmina el ciclo básico obligatorio el 60% de los alumnos, con un alarmante nivel de insuficiencia en el rendimiento curricular. Pero hay elementos más graves aún: nuestros mejores alumnos, aquellos más destacados, cuando los comparamos con alumnos de los países europeos (en evaluaciones de rendimiento comparativo que se han realizado), no llegan, o apenas llegan a los mínimos exigibles. Si a esto le agregamos que la actual formación de los docentes es claramente deficitaria, el que en general existe una ausencia de compromiso con la labor educativa, y que, lamentablemente, aquellos que hoy estudian para maestros y profesores, no son en general ni los más aptos ni los más inteligentes, y que en su gran mayoría provienen de hogares por debajo del nivel de pobreza (hogares en los lamentablemente no existen los libros, ni el hábito de la lectura), debemos concluir que estamos frente a una situación educativa gravísima , sin precedentes en el país.

Se deben realizar profundas reformas en el sistema educativo, reformas de contenidos y reformas de objetivos, capaces de generar una educación con un espíritu de "educación igualadora", en la que los mayores recursos y los mejores docentes, sean destinados a aquellos lugares donde las necesidades son más apremiantes. Sabemos que se están dando los pasos para realizar reformas, y que no todos los cambios son inmediatos, pero debemos saber que de no realizarse con prontitud profundos cambios, nuestro país no logrará en un futuro cercano volver a tener los niveles educativos que tenía, y de los que nos enorgullecíamos no hace muchos años.


El segundo tema sobre el que deseaba reflexionar es sobre la inversión que nuestro país realiza en investigación en ciencia, tecnología e innovación.
El Uruguay invierte hoy el 0,2 % de su producto en investigación en ciencia y tecnología e innovación, y de esta inversión el 99 % es realizado por el estado, y dentro de este por la Universidad de la República. Los países desarrollados de Europa tienen una inversión de alrededor del 3 %, y Estados Unidos y Japón de más del 3 %, con una gran participación privada en este campo. Si a esto agregamos que el producto bruto de nuestro país es bajo, debemos concluir que solamente con un profundo cambio en las políticas de inversión en investigación en ciencia, tecnología e innovación, que multipliquen por diez esta inversión podremos estar en condiciones de generar las bases de un Uruguay del futuro diferente, en el que se desarrollen las nuevas tecnologías aplicadas a la industria, un Uruguay con trabajo, trabajo digno y calificado para todos.

Esta es mi opinión personal, y la opinión de los integrantes de la Fundación "Lolita Rubial".

Por último, deseo agradecer especialmente a estos dos excelentes comunicadores Isabel Jorge y Aldo Silva, quienes solidariamente han aceptado conducir este acto, al Ministerio de Educación y Cultura, a la Intendencia Municipal de Lavalleja, a los integrantes del Consejo Asesor del Premio Morosoli, a los organismos oficiales y empresas privadas que nos han apoyado, sin los cuales este acto no sería posible.

Vaya nuestra felicitación a todas las personalidades nominadas para el Premio Morosoli 2006.
Muchas gracias.

Fundación "Lolita Rubial".

 

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